CARTA AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS 15/04/2006

Madrid, 14 de abril de 2026


MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA


Hoy estamos aquí a pie del Congreso, ochenta y siete días después de estar a pie en la estación de Adamuz y ochenta y tres días después del desplome del muro en Gelida.
Además de las cuarenta y siete sillas de nuestros seres queridos ausentes, hay personas con miembros amputados, rostros reconstruidos, carreras truncadas, hay terror a coger el metro… Incluso, como si fuéramos niños pequeños, hay miedo a apagar la luz por las noches.


Personas que tendremos para siempre grabado en nuestra memoria el nombre de los fallecidos que tuvimos a nuestro lado, aunque sin embargo, aquella noche cerrada de Adamuz no fuésemos capaces ni tan siquiera de recordar el número de teléfono de nuestro ser querido para avisarles de lo ocurrido.


Adamuz y Córdoba fueron iluminadas por la voluntad de los ciudadanos y de los profesionales que nos ayudaron a salir de allí, que nos apoyaron, que nos trajeron agua, toallas, que nos dejaron ropa, o que como los conductores de ambulancias, al borde del pánico, nos transportaban a los heridos hasta el hospital más cercano.


Una vez más el pueblo y los trabajadores, impulsados únicamente por el altruismo de ayudar y salvar a otros seres humanos. Sin preocuparse en evitarnos, arrojarnos, escondernos o UTILIZARNOS.


Porque recordemos que la forma en que un país trata a sus víctimas define la calidad de su democracia. Y hoy por hoy, sentimos una vergüenza dolorosa y corrosiva hacia nuestra clase política.


Señor ministro de transportes, presume de haberse sentado hace dos meses con tres de nosotros, hoy tiene aquí a más de XXX.. ¿Somos suficientes para salir a recibirnos?


Señor ministro de transportes y resto del congreso que nos representa a todos los españoles…presumen de defender los intereses de las víctimas, pero colocar únicamente «víctimas de Adamuz” en algún párrafo de sus discursos y utilizarnos como arma arrojadiza, no es defendernos.


Señor Pedro Sánchez, Presidente del gobierno… Una vez más…¿Dónde está?
Hoy queremos invitarles a que cojan un tren con nosotros; súbanse ustedes a un tren en el que si ocurre una “extraña tragedia”, tengan que atravesar casi un km de vías por la noche para avisar a las autoridades de que su tren está en un talud.


Porque, señores políticos, les decimos una cosa que a veces parecen obviar. Nosotros estuvimos allí, en esos trenes, en esas vías, en esa estación técnica.


Sigan repitiendo incansablemente que las 46 víctimas murieron en el acto y todas las demás estuvimos acompañadas hasta el final, que no hubo confusión, descoordinación, altas precipitadas ni esperas eternas en la identificación de los fallecidos y en la comunicación a sus familiares.


Sigan repitiéndolo, pero los QUE ESTUVIMOS ALLÍ SABEMOS QUE NO ES ASÍ.

  • Sabemos que nuestra red ferroviaria y nuestros trenes no son capaces de detectar el descarrilamiento de sus vagones a más de 206 km/h.
  • Sabemos que no hay un sistema de frenado de emergencia acorde a anomalías graves.
  • Sabemos la incapacidad de precisar la posición de un tren o su invasión de la vía contraria… convirtiéndose los trenes en bloques de un Tetris en la pantalla de algún funcionario cansado en Atocha.
  • También sabemos que el sistema de control de caída de voltaje de la red ferroviaria no sirve para nada, porque nadie lo supervisa.
    Hoy aquí os invitamos a coger un tren invisible, un tren fantasma, de Madrid a Huelva ;
  • Con retrasos habituales de cuarenta minutos como mínimo, en el que tiemblan las botellas de agua y los portátiles, y en el que además, si tienes la terrible mala fortuna de colisionar con otro tren, es posible, que tarden más de una hora en darse cuenta.
    Señor ministro, presumía de adquirir treinta nuevos trenes por valor de 1.362 millones de euros, qué oportuno. Sentados en su despacho le preguntamos si había dado tiempo a analizar e implementar medidas de seguridad tras lo ocurrido dos meses antes en Adamuz. La respuesta fue que no.
    Señor ministro, de los 111 millones de euros de la Comisión Europea para la línea Madrid–Sevilla, ¿cuánto se han gastado en auscultaciones de las vías? El Señor Luis Pedro Marco nos dijo que desde el 2020 habían subido en un 20% las auscultaciones.
    Usted bien sabe que esa cifra no es proporcional al exponencial crecimiento del tránsito de trenes en nuestras vías. Con lo cual no es difícil concluir que SÍ HABÍA DINERO, pero que no se utilizó para mantenimiento y revisión de las vías.
    ¿Cómo es posible seguir alardeando de una alta velocidad de primera categoría cuándo no se prioriza la seguridad de sus pasajeros?
    ¿De verdad se puede sostener que el sistema ferroviario español es seguro, eficaz y un modelo europeo a seguir?
    Angrois dice que no. O Porriño dice que no. Bejís dice que no. Gelida dice que no. Rodalies dice que no. Adamuz dice que absolutamente no.
    Hoy por hoy debéis dejar de presumir de vuestra marca ferroviaria España, porque son demasiados los hechos que demuestran que no manejáis correctamente un sistema en el que cada día tenéis en vuestras manos la vida de miles de ciudadanos.
    Señores operadores de los trenes y sus seguros obligatorios, ustedes nos tratan como expedientes a cerrar con el menor coste posible:
    Con categorización de la lesión a mínimos.
    Con valoraciones que ignoran informes médicos recientes.
    Con presiones para aceptar compensaciones insuficientes.
    Con ausencia de valoración del daño psicológico y moral.
    Esto no es un funcionamiento administrativo normal. Esto es un proceso que revictimiza.
    ¿Porque qué ocurre con las víctimas que, aún no teniendo lesiones físicas, han visto morir a pasajeros a su lado, que han ayudado a sacar heridos de los vagones, que han tenido la certeza absoluta de que iban a morir dentro de aquel tren aquel domingo, 18 de enero de 2026?
    Hoy estamos aquí gracias a los ciudadanos y profesionales que nos ayudaron, pero sin embargo nos montamos en ese tren con la confianza de que España tiene unos sistemas públicos que nos sostienen…así que reivindicamos hoy aquí que nuestra clase política esté a la altura de sus ciudadanos.
    Señores políticos, no basta con decir que Puente no es MAZÓN, QUE NO LO ES, PERO LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS.
    Queremos responsabilidades y acciones.
    Queremos dimisiones y dignidad política.
    Las víctimas no somos ese enemigo silencioso y molesto que quitarse de encima cuanto antes.
    Cuántos tenemos que ser para que nos hagan caso, cuántas veces tenemos que venir para que os parezca que hacemos el suficiente ruido, para que os parezca un asunto prioritario…
    Por favor, señores políticos, dejen de hacer batallas en el congreso y HAGAN SU TRABAJO.
    En nuestro grupo de la asociación, conformado por personas que esa noche oscura no preguntaron ideología, procedencia, clase social o partido político, a menudo se abren también fuegos cruzados con sesgo partidista… OS COPIAMOS, señores políticos, y esto es otro gran fracaso del sistema.
    Pero aquí seguimos, unidos por encima de nuestras posibilidades y de nuestras ideologías.
    ADAMUZ NO FUE UN ACCIDENTE, NO.
    FUE UN CÚMULO DE IRRESPONSABILIDADES EN CADENA POR LA QUE DEBE PAGAR DEL PRIMERO AL ÚLTIMO RESPONSABLE.
    ADAMUZ FUE TOTALMENTE EVITABLE.
    Y las responsabilidades no pueden terminar, una vez más, en el eslabón más débil.
    Hoy aquí, frente a vosotros, tenéis a más de XXX ciudadanos, que si volvemos a coger un autobús, un barco o un avión, ya que una gran mayoría no seremos capaces de volver a coger un tren, contaremos fuera que no es que nuestros trenes no sean seguros, QUE NO LO SON, es que nuestro políticos son peligrosos.
    Asociación víctimas descarrilamiento Adamuz.